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Reflexiones gerenciales

 
   

¡Por una quedada en casa productiva!

 
 

 

   
 

 

Ser líder en tiempos difíciles

Yo tenía lista otra reflexión para compartir con ustedes en este mes. Sin embargo, ante la situación de crisis que ha emergido en nuestro país y en el mundo a raíz del coronavirus, preferí plasmar algunas ideas que podrían ser más oportunas para apoyar a los gerentes a aprovechar este tiempo para dar un paso adelante y mostrar su carácter de líderes. Aprovechar la oportunidad para afinar las destrezas de liderazgo en estos tiempos puede marcar una diferencia importante en su desarrollo personal, en sus equipos y en su organización. Esta crisis podría ser una excelente oportunidad para crecer, aprender y avanzar. Esta crisis podría ayudarlo a usted a ser una mejor persona y un mejor líder. Pero para lograrlo, habrá que estar dispuestos, con la mente, el alma y el corazón abiertos, para detectar y utilizar todas las ocasiones que se presenten para servir a otros con el liderazgo que se requiere en tiempos de cambio.

Los tiempos de crisis están marcados por una fuerte carga emocional para la gente, tanto a nivel individual como colectivo.  Son tiempos de incertidumbre, donde perdemos el control de las variables usuales que nos permiten operar con éxito. La zona de confort cambia sus límites, y de repente, nos damos cuenta que estamos enfrentando situaciones nuevas para las que no tenemos rutinas o algoritmos preparados. Nos damos cuenta que no hay una clara ruta en nuestro mapa mental para llegar a un lugar seguro; de hecho, con frecuencia no hay claridad sobre dónde es que hay que llegar. Lo más normal es que yo sienta temor en diferentes formas, que quiera sentir seguridad, y en medio de esto, mi productividad para las responsabilidades cotidianas tenderá a disminuir.

Al mismo tiempo, los tiempos de crisis pueden ser excelentes oportunidades para la creatividad y la evolución hacia una situación mejor. Son un espacio para cuestionar los paradigmas en uso y darnos cuenta de que lo que funcionó en el pasado puede ser revisado y cambiado por un enfoque mejor. Son un tiempo para revisitar los valores, re-comprometerse con los principios innegociables, y emprender acciones en nuevas direcciones. 

Son laboratorios para probar cosas diferentes y darnos cuenta de que hay otras opciones para ser eficaces. Son coyunturas que ofrece la vida para enfocarnos más en el ser que en el hacer o en el tener, y desde ahí, poder ofrecer una perspectiva más eficaz y amorosa a quienes nos rodean. En estos tiempos de crisis, podemos darnos cuenta de que tal vez las cosas no vuelvan a ser como antes, que habrá una nueva “normalidad”, y que es necesario ajustarse con rapidez para dar pasos hacia la eficacia personal y grupal. 

Y sobre todo, en estos períodos podemos reencontrar a la gente que tenemos cerca, apreciarla de una forma nueva, y reconectar con ella, para emprender la tarea de reinventarnos, si fuera necesario, como una aventura comunitaria y de apoyo mutuo.

Estos tiempos también separan a los líderes de los gerentes. Estos últimos, especialistas en asegurar que todo operen bien dentro del status quo, podrían disminuir su eficacia y la de sus equipos, y necesitarán dirección y guía. Los líderes, en cambio, mostrarán su carisma y su capacidad para avanzar en terreno menos conocido, replanteando el trabajo por hacer y estimulando a su grupo para emprender juntos formas nuevas de enfrentar un territorio no conocido.  De hecho, los tiempos de crisis son la prueba de fuego para el liderazgo.

Estas son algunas recomendaciones para levantarse como líderes cuando las condiciones son difíciles:

1.     Reconozca y abrace su vulnerabilidad. En tiempos de crisis, usted no lo sabe todo, no conoce la ruta, y tiene temores. Su gente conectará con mayor facilidad con su influencia cuando usted, en lugar de lucir como un súper héroe, aparece como una persona de carne y hueso como todos los demás. Esto dará espacio a que todos puedan compartir y aportar desde la fortaleza de sus propias vulnerabilidades, y entre todos lograr un esfuerzo concertado de personas completas.

2.     Conéctese con su voz interior. Identifique sus valores y sus principios innegociables, reconéctese con su dimensión espiritual. Escuche la voz de su intuición. Se dará cuenta que con frecuencia las soluciones y las grandes ideas que necesita las encontrará en el silencio. Cuando las aguas son turbulentas, hay sabiduría que necesitará para ser líder que se revelará al escuchar la inteligencia del corazón. 

3.     Abra espacio a la comunicación. Comuníquese, comprenda lo que está moviendo o paralizando a su gente. Permita que se expresen y se aprecien los temores y las dudas con apertura. Actúe con compasión y estimule a otros a que lo hagan. Comprenda que no todos pueden ir a la misma velocidad y ayude a otros a entenderlo también. Cuando las cosas son difíciles, la gente necesita hablar y comunicar sus temores y sus esperanzas, necesita percibir la empatía de otros, y crea vínculos fuertes con su grupo por la vía del diálogo y la escucha mutua.

4.     Póngase en marcha. Cuando hay tiempos duros, con falta de claridad, es común la tendencia a paralizarse y a quedarse sin rumbo, lo que reduce la eficacia de los equipos.  En estos momentos, sea usted el primero en ponerse en marcha, en ponerse a “hacer”. A veces la dirección inicial no es la más apropiada, pero podrá ajustar el rumbo una vez que haya emprendido el camino. Tal vez ponerse en marcha sea reunir a su equipo para planificar. Quizás sea diseñar una forma nueva de enfrentar el trabajo. También podría ser asumir un riesgo.  Lo importante es iniciar, ponerse en modo de avance, y estimular a otros para que también se pongan en movimiento.

5.     Proponga una visión. Cuando su grupo esté en medio de un tiempo oscuro, cuénteles cómo se verá la luz al final del túnel, hábleles de lo qué construirán con el esfuerzo de todos. Permita que otros participen en la construcción de esa visión. En ocasiones, esa visión podría ser una visión “intermedia”, mientras se aclara el futuro. Sea elocuente con sus palabras, que toquen la emocionalidad de los otros. En tiempos de dificultad, es necesario para el grupo encontrar un asidero emocional que estimule sus esfuerzos. Esfuércese porque la visión que les plantea se convierta en una visión compartida, con la que todos puedan vibrar. 

6.     Utilice la inteligencia colectiva. Busque que el camino por emprender sea un esfuerzo de todos. Incluya, pida aportes, estimule la construcción por parte de todos. Asigne responsabilidad y autoridad a otros. La participación no solo mejorará los niveles de compromiso, sino que desencadenará ideas y perspectivas que probablemente a usted no se le ocurrirían. Busque que la calidad del trabajo por hacer se mejore utilizando los diferentes dones que los otros pueden aportar.

7.     Sea generoso en el reconocimiento. En estas épocas, toda su gente estará haciendo un esfuerzo fuera de lo ordinario. Todos estarán en territorio poco conocido. Cuando alguno tenga alguna iniciativa, tome un riesgo, o cuestione los paradigmas existentes, estimúlelo a continuar haciendo aportes que ayuden a   todos a clarificar el nuevo rumbo, a ponerse en marcha, y a edificar la nueva normalidad.

8.     Emprenda la solidaridad, el bien común. Los tiempos difíciles suelen serlo para mucha gente, no solo para su equipo o para su empresa. Es tiempo de ver más allá de los límites dentro de los que usualmente trabaja, y trate de encontrar formas de agregar luz y valor a las necesidades y a los esfuerzos de otros que estarán necesitando de su apoyo.  En las crisis hay que abrir espacio para que muchos avancen, para que otros también aprendan, para que lo bueno llegue más allá de lo usual. Es tiempo de plantar amor en terrenos cercanos, y de hacerlo al lado de su gente. Al final, todos podrán crecer y los resultados se multiplicarán.

 La crisis actual de alguna forma pasará. Probablemente la realidad en que vivamos después de ella sea diferente a la que estamos dejando. Tendremos una nueva normalidad.  Lo más importante en todo esto es que usted y su gente no dejen pasar esta oportunidad para que el coronavirus los haya marcado como mejores personas. Por mi parte, le deseo un corazón abierto a la bondad, a la generosidad, a la conexión con su ser, a una nueva dimensión del liderazgo, y a la búsqueda de su voz interior. De esta forma, estoy seguro de que podrá operar desde una mejor versión de sí mismo, y de que la pandemia habrá cumplido el propósito que debería cumplir en usted.

 Preguntas para la reflexión en el equipo gerencial

 

¿Cuáles son los retos más grandes que enfrentamos en nuestro liderazgo en el momento actual?

De los temas que hemos leído en esta reflexión, ¿cuáles deberíamos explorar más, cuáles podrían ser más eficaces, cuáles deberíamos probar por ser más fuera de la caja, cuáles me interpelan?

¿Qué otras cosas podríamos hacer, individualmente y como equipo, para lograr los resultados que necesitamos en medio de esta época difícil?

 

   

                   

   

LuisFernandoSanchez@HuellaDO.com

   

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